
Si tu empresa enfrenta deudas que no puede pagar, la Ley 1116 de 2016 te ofrece un marco legal para reorganizarte y proteger la continuidad de tu negocio.
Diagnóstico gratuitoCuando una empresa enfrenta dificultades financieras graves (proveedores sin pagar, obligaciones bancarias vencidas, demandas ejecutivas), la peor decisión es no hacer nada. La Ley 1116 de 2016 establece el marco normativo de reorganización empresarial en Colombia, diseñado para que las empresas en crisis puedan encontrar una salida legal y ordenada.
La ley contempla dos mecanismos principales, y la elección depende de la viabilidad de la empresa:
Personas naturales comerciantes y personas jurídicas que enfrenten cesación de pagos o una situación de incapacidad de pago inminente. El proceso se adelanta ante la Superintendencia de Sociedades o el juez civil del circuito, según el caso.
Si tu empresa está en dificultades financieras, escríbenos. Evaluamos la situación de tu negocio y te asesoramos sobre el mejor camino: reorganización, liquidación o alternativas previas que puedan evitar el proceso formal.
Es el proceso legal regulado por la Ley 1116 de 2016 que permite a las empresas en dificultades financieras reorganizar sus deudas y pasivos, protegiendo tanto la continuidad del negocio como a sus acreedores.
La reorganización busca salvar la empresa: se negocia con los acreedores un plan de pagos que permita continuar operando. La liquidación judicial se usa cuando la empresa no es viable y se busca pagar a los acreedores de forma ordenada.
Personas naturales comerciantes y personas jurídicas (sociedades) que no estén excluidas por ley. La empresa debe demostrar cesación de pagos o incapacidad de pago inminente.
Los créditos laborales tienen prioridad legal. El proceso busca proteger los derechos de los trabajadores mientras se reorganiza o liquida la empresa.
Los tiempos varían según la complejidad del caso y el número de acreedores. La Supersociedades supervisa el proceso. Te damos un estimado en la asesoría inicial.
Sí. Una vez admitida la solicitud de reorganización, se suspenden los procesos ejecutivos y embargos contra la empresa, lo que le da espacio para negociar con sus acreedores.
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